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La Campaña de Macharius

AGRAMAR Enviado: 04.04.2006, 13:38
Vidente de Sombras
Vidente de Sombras
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Macharius fue uno de los comandantes militares mas formidables jamás conocidos por el Imperio: un genio militar de primer orden, un general ambicioso e implacable cuyos sueños de conquista transformaron el Imperio al principio del cuadragésimo primer milenio.
Después de milenios de anarquía, el Imperio gozaba finalmente de una unidad mas que teorica. En el Conclave de Gathalamor, celebrado bajo la sombra del Monte de Amalath en el sepulcro del Gran Confesor en el mismo Día de la Ascensión, mas de ochocientos Comandantes de Capítulos de Marines Espaciales se congregaron para pronunciar de nuevo sus juramentos de fidelidad.
El ancestral poder de la Eclesiarquía estaba desvaneciéndose y con ellos hábitos autodestructivos de introspección mental que habían dividido al Imperio en los siglos previos. El recuerdo del cisma de la Apostasía estaba desapareciendo de la memoria colectiva, y quedaban ya pocos paladines para una causa que cada vez parecía más irrelevante. Los últimos disidentes fanáticos seguidores de la causa de Buchar habían huido al exilio mas allá de la Frontera Este del Imperio, huyendo de la persecución de los Confesores de la Eclesiarquía.
Marte y el Imperio de los Tecnosacerdotes, separados de la Tierra durante siglos por la intolerancia y las guerras religiosas animadas por ambos bandos, restablecieron su antigua alianza en el Tratado de Ceres. En el pasado, los Tecnosacerdotes habían tenido buenas razones para desconfiar de los Adeptus, y sabiamente habían permanecido aislados de los desordenes que habían azotado al inestable Imperio. Sin embargo, incluso los Tecnomagos vieron que el Imperio -mas unido que nunca- había resurgido de la crisis. De los Mundos Forja surgieron pues astronaves y armamento para llevar a los ejércitos Imperiales a nuevos planetas.
Contra este trasfondo apareció el Comandante General Solar Macharius, y tras él marchaban los ejércitos conquistadores más formidables nunca vistos por la galaxia. La creciente anarquía de los siglos previos había hecho que muchos planetas humanos hubieran sido abandonados por el Imperio. Algunos habían caído bajo e1 dominio de 1os Orkos, otros bajo el dominio de enemigos desconocidos, mientras que muchos otros cientos simplemente habían dejado de pagar sus tributos y se habían liberado del control de los Adeptus. Fueron estos mundos los que sintieron primero el golpe de los nuevos ejércitos de la reconstrucción.
Los renovados ejércitos de la Guardia Imperial cayeron sobre el enemigo sin aviso ni compasión. Los planetas asaltados fueron asolados; sus invasores fueron destruidos y los mundos liberados colocados de nuevo bajo el yugo Imperial. Los destacamentos de la inquisición que seguían la estela de las fuerzas de conquista informaron de escenas de destrucción y sufrimiento peores que las causadas por los más salvajes Orkos. Los Misionarios del Adeptus Ministorum se entregaron sin demora a la labor de restablecer la fe entre los supervivientes, pero la devastación sembrada por los ejércitos de conquista Imperiales había sido tan completa que muchos millones murieron de hambre y enfermedades.
A pesar de ello, transcurrieron años antes de que llegaran rumores que hablaran de la despiadada campaña de Macharius a los Adeptus de la Tierra. Al principio, todo lo que oyeron los Adeptus Terra fueron noticias de mundos liberados, hordas alienígenas derrotadas y antiguas comunidades humanas redescubiertas y devueltas a la luz del Emperador. Se habían librado muchas batallas encarnizadas, y en cada confrontación, los nuevos ejércitos de reconstrucción de la Guardia Imperial habían servido de una forma brillante. La estrategia de Macharius de lanzar ataques repentinos y decisivos estaba funcionando mejor de lo que podía imaginarse. Macharius conquisto cien mundos en el primer año, trescientos mas al año siguiente, y en el tercer año de campana setecientos mundos mas fueron ocupados por las fuerzas combinadas de las flotas del Segmentum Solar y la Guardia Imperial.
Parecía que nada podía detener a Macharius. En el transcurso de cinco años, sus ejércitos alcanzaron el antiguo límite del Astronomicon. Desembarcaron en planetas cuyos habitantes no habían recibido a un Adeptus desde hacia quinientos años, en los que las historias que hablaban del Emperador, de los Marines Espaciales y la Herejía de Horus se consideraban simples leyendas. Descubrieron mundos cuyos habitantes humanos habían emprendido el tenebroso camino de la investigaci6n científica y habían creado muchas máquinas maravillosas. Hallaron mundos que recibieron a Macharius con los brazos abiertos, y otros que se resistieron a los ejércitos Imperiales futilmente. Los Adeptus Mechanicus lamentaron largo tiempo la destrucción de Adantris Cinco, cuya tecnología hipersofisticada resistió con éxito los asaltos de las tropas Imperiales durante dos años, y solo pudo ser vencido tras redirigir un cometa contra su superficie. Sus secretos se perdieron dc esta forma para siempre.
Al alcanzar el límite de la galaxia, los ejércitos de Macharius desconocían aún la derrota. Pero los años de lucha habían tenido sus consecuencias. Las tropas de Macharius habían sobrevivido a años de guerra sin descanso, y habían marchado tan lejos de sus mundos natales que las comunicaciones y cl reabastecimiento ya no eran posibles. Era como si hubieran abandonado el espacio habitado por la humanidad; al límite del alcance del Astronomicon, la luz del Emperador brillaba de forma muy tenue. Los Navegantes de las astronaves detectaban sólo oscuridad a su alrededor. Sin embargo, Macharius ordeno continuar adelante, hacia las estrellas mas antiguas próximas al núcleo galáctico. Aquellos eran mundos ancestrales, cuyos habitantes no habían conocido nunca la luz del Emperador. Sus antepasados habían abandonado la tierra treinta mil años antes, en los albores de la historia de la humanidad.
En ese momento, los generales de Macharius vacilaron. Le rogaron que reconsiderara sus intenciones. Sus hombres, viejos y cansados, dudaban. El halo era siniestro y desconocido. La navegación sin ayuda de la baliza -guía del Astronomicon- era lenta. Los Astrópatas estaban mas allá del alcance de la comunicación psíquica. Un sentimiento de inquietud se extendía entre los hombres de la flota y del ejército. Macharius supo que el fin se acercaba. Estaba claro que sus ejércitos se habían quedado sin fuerzas en el momento en que tenían ante ellos su mayor desafío. Para empeorar aún mas las cosas, algunos de sus equipos de exploración habían desaparecido sin dejar rastro en el transcurso de sus misiones, y los demás informaron de haber presenciado fenómenos extremadamente misteriosos. Las tropas empezaban a murmurar que las Estrellas Antiguas estaban malditas, que los planetas en sus orbitas estaban habitados por fantasmas, y que en el halo no había lugar para la vida humana.
Macharius se encerró en sus aposentos en el buque insignia y se refugio en la bebida. Sus generales esperaron. Durante mucho tiempo habían compartido los sueños de su comandante. Durante años su ambición les había llevado a través de las profundidades del espacio y hasta el límite de la galaxia. Pero ya no deseaban continuar adelante. Ya no podían seguir adelante. Ebrio, Macharius culpaba a sus hombres de haberle traicionado; continuo estudiando mapas y cartas de navegación, informes de nuevas civilizaciones, y leyendas de los formidables misterios que aun le esperaban entre las Estrellas Antiguas.
Cuando reapareció ante su estado mayor, lo hizo para dar la orden de que sus flotas regresaran al Imperio. Los hombres vitorearon a su comandante. Sus oficiales respiraron aliviados. Pero Macharius era un hombre desecho. Había soñado con conquistas interminables, pero su despertar había sido la fragilidad y el miedo humano. Macharius murió en el viaje de regreso. Los médicos dijeron que la muerte fue causa de las fiebres contraídas durante la campaña en las junglas de Jucha. Sin embargo, los mas próximos a él dijeron que había muerto para poder estar con los héroes del pasado, los que jamás dudaban ante el peligro ni retrocedían ante lo desconocido. Sus tropas lloraron sin ocultarlo al recibir la noticia de su muerte, ya que aunque se habían negado a seguirle hacia lo desconocido, le habían venerado como a un dios.
El cuerpo de Macharius fue transportado en el interior de una cámara de éstasis hasta la base avanzada de suministros que había levantado al inicio de la campaña hacia décadas. Durante el transcurso de la campaña, el planeta se había convertido en un populoso centro logística a través del cual incontables Adeptus, ministros del Culto Imperial, Tecnosacerdotes y muchos viajeros mas hacían escala en su camino a los nuevos planetas que Macharius había redescubierto. La base había sido rebautizada Macharia por los capitanes de la flota. El cuerpo del Comandante Solar regreso así a Macharia para ser enterrado en un gran sepulcro preparado para ello. En el desfile funeral mas de un millón de hombres rindieron homenaje a su tumba, y cien generales inclinaron su espada ante su sarcófago.
Se dice que todo el Imperio lloró al comandante caído, aunque es poco probable que los habitantes de algunos de los mundos que libero alberguen tan nobles sentimientos hacia él. En realidad Macharius fue un conquistador brutal y un soldado despiadado, aunque con frecuencia fue generoso con sus propias tropas e incluso con los habitantes de algunos mundos conquistados cuyos defensores le habían impresionado de alguna forma. Fue ciertamente un hombre carismático, por el cual muchos soldados estaban dispuestos a entregar sus vidas. Nadie ha llevado jamás a la Guardia Imperial a tantas victorias ni a mayores conquistas, ni ha conseguido tantos mundos para el Imperio, ni ha marchado con sus tropas mas allá del límite de la galaxia y la luz del Astronomicon.
Tras su muerte, los antiguos generales de Macharius fueron inca paces de conservar íntegros los territorios con quistados. Sus propias rivalidades desembocaron en una guerra civil y los territorios conquistados se enfrentaron divididos en pequeños imperios militares bajo el gobierno de generales de la Guardia Imperial. Algunos de los planetas reconquistados aprovecharon la oportunidad para liberarse del Imperio, creyendo que su secesión tendría éxito al haberse roto el poder del Imperio sobre ellos con la muerte de Macharius. La Herejía de Macharius, nombre con el que se conoce ese periodo de guerra, terminó con una Cruzada en la que participaron casi cien Capítulos de Marines Espaciales. Se prolongo durante casi setenta años tras la muerte de Macharius, siendo un testamento mas a la fulminante velocidad y extensión de las conquistas del Comandante Solar. Aunque muchas de las conquistas mas lejanas de Macharius se perdieron de nuevo para el Imperio para siempre, la mayoría de planetas fueron pacificados y reabsorbidos con éxito. En la actualidad estos planetas forman una parte substancial y próspera del Imperio.

Sacado de inforol



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